La fiebre de la leche — o hipocalcemia puerperal — es una de las enfermedades metabólicas más frecuentes de la vaca lechera. Aparece en torno al parto, cuando el arranque brusco de la lactación vacía las reservas de calcio del animal. Sin tratamiento, puede ser fatal en pocas horas. Bien atendida, se cura extraordinariamente bien.
¿Qué es la fiebre de la leche?
Al inicio de la lactación, la producción de calostro exige una cantidad masiva de calcio. Si la movilización del calcio óseo no sigue el ritmo, la calcemia cae. El calcio es indispensable para la contracción muscular: la vaca se debilita, tiembla, se tumba y ya no puede levantarse.
Al contrario de lo que sugiere su nombre, la fiebre de la leche generalmente no se acompaña de fiebre: la temperatura corporal es normal o incluso baja.
Las tres fases de la hipocalcemia
Fase 1 — la vaca aún está de pie
Excitabilidad, temblores musculares, orejas frías, andar rígido y vacilante. Esta fase suele pasar desapercibida y dura solo unas horas.
Fase 2 — la vaca está tumbada en posición esternal
La vaca ya no puede levantarse; la cabeza suele estar girada hacia el flanco en « cuello de cisne ». Morro seco, extremidades frías, tránsito ralentizado, pupilas dilatadas.
Fase 3 — la vaca está tumbada de costado
Pérdida progresiva de consciencia, meteorismo, riesgo de aspiración. Sin tratamiento, la muerte llega en pocas horas.
El tratamiento de urgencia
El tratamiento de referencia es la perfusión intravenosa lenta de calcio, administrada por el veterinario, a menudo complementada con fósforo y magnesio. La respuesta suele ser espectacular: muchas vacas se levantan en las horas siguientes.
Pero cuidado con el círculo vicioso
- Una vaca que ha permanecido mucho tiempo tumbada desarrolla lesiones musculares por compresión
- Estas lesiones le impiden levantarse incluso una vez corregida la calcemia
- Cada intento fallido de levantamiento agrava las lesiones y agota al animal
- Es la primera causa de « vacas caídas crónicas » tras la fiebre de la leche
El levantamiento: el eslabón a menudo olvidado
Si la vaca no se levanta en las horas siguientes a la perfusión, hay que levantarla activamente — pero con suavidad. Un cojín de elevación neumático como Air-cow devuelve al animal a una posición de pie fisiológica en unos diez minutos, sin compresión ni dolor. El animal puede permanecer seguro en el dispositivo, comer y beber, mientras sus músculos se recuperan.
La experiencia de campo demuestra que una vaca con fiebre de la leche levantada precozmente con el cojín de aire, junto con el tratamiento cálcico, se recupera claramente más rápido y evita las complicaciones del decúbito.
La prevención
- Ración de secado adaptada: limitar los aportes de calcio y potasio antes del parto, o utilizar una ración con balance anión-catión negativo (DCAD).
- Bolos o geles de calcio al parto para las vacas de riesgo (3.ª lactación o más, antecedentes).
- Vigilancia estrecha en las 48 horas posteriores al parto, periodo en el que se producen el 80 % de los casos.
- Condición corporal controlada: las vacas demasiado gordas al parto tienen más riesgo.
